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sábado, 16 de marzo de 2019

JABÓN DE ALMENDRA Y AVENA, edición especial


Hola amig@s, hace unos días colgué en las redes los productos que había elaborado y prometí ir dandoos las recetas, la semana pasada os conté la receta de la crema perfecta con aloe y hoy os contaré como hice el jabón que preparé especialmente para la joya que está a punto de venir a nuestra familia.
Quería que fuera muy especial, un regalo para su delicada piel, así que utilicé leches de avena y almendras para la fase acuosa y para la fase oleosa preparé un oleato de lavanda en aceite de oliva y otro de caléndula y manzanilla en aceite de almendras, que tuve en maceración cuarenta días, no le puse aceites esenciales ya que se trata de un jabón para una piel muy delicada.
La receta queda así:
  • 573 grs de oleato de lavanda en aceite de oliva
  • 143 grs de oleato de caléndula y manzanilla en aceite de almendras
  • 54 grs aceite ricino
  •  191grs aceite de coco
  •  17 grs citrato de sodio
  • 17 grs lactato de sodio
  • 304 de leches de avena y almendras
  • 130 de hidróxido de sodio

En cuanto al modo de proceder ya sabéis, ponemos a fundir el aceite de coco al baño María y añadimos al resto de aceites
Ponemos el citrato en un poco de agua que descontaremos del total de líquidos y disolvemos antes de añadir a la sosa y las leches, estas estarán previamente  congeladas con lo que evitamos que se alteren sus propiedades al no alcanzar tanta temperatura, disolvemos bien hasta asegurarnos de que no quede ningún resto de sosa y dejamos templar antes de añadirlo al aceite. 
Una vez que tengamos las temperaturas similares añadimos el lactato y vamos añadiendo las leches al aceite y batiendo hasta conseguir el punto traza. Enmoldar.
Para el molde utilicé uno de madera hecho por mi hijo que previamente forré con papel de horno.
Dos días después lo desmoldé y corté y ahora toca esperar mínimo 30 días para poder utilizarlo.
Si lo hacéis espero que os guste y nos contéis resultados, ya sabéis que podéis personalizarlo a gusto añadiendo aceites esenciales y/o plantas en traza o para adornar.
Feliz fin de semana!!!



domingo, 10 de junio de 2018

Sobre oleatos, hoy de jazmin

Buenos días amig@s, como l@s que me conocen ya saben mi amor por las plantas y todo lo que se me ocurre hacer con ellas, desde disfrutarlas con solo mirarlas, plantarlas,cuidarlas y olerlas hasta su utilización tanto en la cocina como en la cosmética me ofrecen las que cultivan en sus jardines cuando podan y no creo que sean conscientes del gran regalazo que me hacen, son personas amantes, como yo, de ellas por lo que su procedencia y cuidados no puede ser más amorosa y ecológica y lo que es más importante a través de las plantas estamos estableciendo vínculos que estrechan nuestra relación.
 Así que aprovechando que mi estupenda compañera Lucía me ha traído unas ramas de su maravilloso jazmín, que ha envuelto con su olor toda la casa (aún huele y ya está procesado) la entrada de hoy quiero dedicársela a  los oleatos y en especial a este de jazmín.
Preparar una maceración en aceite, es decir un oleato, es algo sencillo solo necesitamos un frasco de vidrio bien limpio, que podemos reciclar, un aceite vegetal de buena calidad: oliva, girasol, pepita de uva, almendras, aguacate.....puede ser alimentario o cosmético según el uso que le queramos dar (si utilizamos alimentario como sería el caso del aceite de oliva y la planta que queremos utilizar  es comestible: romero, laurel, tomillo.... nos puede servir para ambas cosas) y por último la planta escogida que puede ser fresca o seca, si es fresca la lavamos bien para evitar polvo o bichitos, secamos y llenamos el frasco y si es seca con la mitad del frasco sería suficiente, lo llenamos del aceite elegido hasta tapar la planta por completo, en el caso de que la planta sea fresca hay que tener mucho cuidado de que quede bien cubierta porque sino se nos puede echar a perder por la cantidad de agua que tiene.
Una vez cubierto cerramos bien, agitamos y dejamos al sol y sereno, es decir a la temperatura del día y de la noche, durante cuarenta días para que el principio activo de la planta pase al aceite, agitándolo con frecuencia.
Hay quien prefiere ponerlo protegido de la luz y el calor para evitar la oxidación del aceite.
En el caso de plantas como el hipérico ( hierba de San Juan) han de ponerse al sol para extraer mejor su principio activo.
Otra opción sería el oleato en caliente, poniendo el frasco al baño María durante varias horas,hay quien utiliza la yogurtera porque mantiene una temperatura constante, o ponen el frasco en el lavavajillas en un programa no superior a 50 grados.
 Estos métodos vienen muy bien cuando tenemos prisa por utilizar el macerado o cuando la planta es fresca porque así no corremos el riesgo de que se nos estropee.
Yo personalmente prefiero hacer el oleato en frío por aquello de respetar los tiempos y porque creo que el sol y la luna también van a influir en el proceso de maceración.
Una vez pasado el tiempo necesario filtramos y ahora sí, lo envasamos en frascos protegidos de la luz y en sitio fresco.
Si queremos un oleato más concentrado, una vez filtrado podemos volver a poner en el aceite más planta y repetir el proceso.  
En el caso de cortezas como la canela o la vaina de vainilla se pueden hacer varios macerados reutilizando la planta.
Un truco para poner más cantidad de planta y que el oleato sea más concentrado es molerlas, así abultan menos y caben más.
Si el objetivo del oleato es hacer jabón hemos de tener en cuenta el aceite empleado o la mezcla de aceites para calcular el índice de saponificación, que como l@s jaboner@s sabéis es distinto según el aceite utilizado.

Como os dije al principio en este caso he preparado un oleato de jazmín con aceite de almendras ya que pensé que si lo hacía con oliva, que tiene su propio olor, enmascararía el delicioso olor del jazmín, le añadí un chorríto de aceite de germen de trigo para evitar la oxidación del aceite de almendras que es uno de los que se enrancian más rápido.
He utilizado planta fresca y el proceso en frío.
Los beneficios del jazmín para la piel y el cabello son muchos: 
Relaja,tonifica y estimula la piel por lo que mejora el aspecto de estrías y cicatrices, promueve la producción de colágeno, hidrata todo tipo de pieles, purifica y perfuma, hidrata y da luminosidad al cabello frenando su caída.
No es aconsejable su uso durante el embarazo y lactancia.

Cuando pase el tiempo necesario utilizaré el aceite tal cual para masaje, para después del baño o bien  prepararé alguna crema, en ese momento os contaré la receta aunque bien puede servir la de la crema perfecta, sencilla y multiusos.
La podéis encontrar en el blog.
Pues hasta aquí mi entrada de hoy, espero que os sirva, la utilicéis y como siempre agradecida si la compartís.
Muy feliz domingo!!!

Saquitos de trigo y lavanda

  Hola a tod@s ando un poco desconectada del blog y del potingueo en general,no por falta de ganas sino de tiempo,uno de los últimos encargo...